Nuestra semana de inducción fue mucho más que un inicio de clases: fue el momento de alinear corazones y trazar el camino de 120 nuevos niños y niñas que se suman como promesas de cambio para el Valle del Cauca.
Un modelo que abraza lo humano
Durante las inducciones, las familias comprendieron que nuestra apuesta educativa es única en el Valle del Cauca. Hemos creado un modelo flexible, basado en competencias y con un sentido profundamente inclusivo, humano y sostenible.
No buscamos únicamente que resalten en el ámbito académico; queremos que nuestros estudiantes unan el aprendizaje con los valores, fortaleciendo habilidades para la vida. Al final de este camino, nuestros egresados serán:
- Sociales y espontáneos.
- Respetuosos y propositivos.
- Críticos y autónomos.
Una jornada para conectar y elegir con libertad
Posteriormente, los niños de transición a quinto vivieron jornadas vibrantes. A través del Círculo del Silencio, juego de roles y la Ruleta de los Descubrimientos, fomentamos la decisión autónoma: ellos mismos eligieron los cursos que marcarán su año según sus afinidades.
Durante estos encuentros, también compartimos los acuerdos y dinámicas de convivencia, preparando el terreno para un aprendizaje basado en el respeto y la armonía con el entorno.
El balance de un gran comienzo
Cerramos una semana especial con la certeza de que estamos transformando realidades. Como afirma Leybert San Martín, nuestra Directora de Proyectos Sociales y Académicos:
“La semana cerró con éxito total. Ya tenemos los horarios listos y el corazón dispuesto para todo lo que viene”.
¡Bienvenidos a un nuevo año donde la educación es la fuerza que transforma nuestro territorio!


